LA FATIGA EN EL DEPORTE DE RESISTENCIA

Podemos entender como fatiga una reducción significativa de la fuerza generada voluntariamente en el músculo. Así que la fatiga no se representa necesariamente con el hecho de detenerse, sino que también se considera fatiga una bajada de la intensidad, por ligera que sea (López Chicharro, 2014). En este caso, la fatiga aguda (aquella que puede ser revertida en poco tiempo) nos interesa para: 1) optimizar los procesos de recuperación entre entrenamientos y 2) para contrarrestarla en la competición. Así que si conocemos el/los mecanismo/s que la producen, podremos intervenir directamente para contrarrestarla. En esta entrada veremos la fatiga de manera específica en pruebas de resistencia. La fatiga por hipertermia, acumulación de metabolitos, deshidratación, hipoglucemia, depleción de sustratos energéticos y la fatiga por daño muscular serán las que se van a tratar, dejando otras menos relevantes por su complejidad y menor consenso. Finalmente, se abordará desde una perspectiva más global a través de la teoría del “Gobernador Central”.

En todo caso, la fatiga se entiende como algo muy complejo y muy difícil de dividir o separar aunque generalmente se separa entre fatiga de origen central y origen periférico. La primera tiene que ver con mecanismos fisiológicos relacionados con la regulación del SNC (sistema nervioso central) que desencadenan en una reducción en el nivel de reclutamiento de fibras en el músculo; mientras que la segunda haría referencia a mecanismos fisiológicos localizados en el propio músculo o en la unión neuromuscular que directamente producen una reducción para crear fuerza en las fibras musculares.

Fatiga por hipertermia

La fatiga por hipertermia representa la fatiga por una temperatura corporal excesiva. Las altas temperaturas ambientales limitan la pérdida de calor corporal. Generalmente la fatiga por hipertermia se relaciona con limitaciones del rendimiento en el aparato cardiovascular o con la fatiga por deshidratación (cada 1% de pérdida de peso corporal se relaciona con un aumento de +- 0,2ºC). Algunas investigaciones han indicado que hay una relación negativa entre la temperatura corporal central y la duración o la intensidad del ejercicio. O sea, que a menor temperatura corporal, mayor rendimiento (en duración o en intensidad). En un estudio de González-Alonso et al. (1999) se vio que se paraba el ejercicio a los 40,1-40,2ºC de temperatura corporal central y el rendimiento se veía favorecido empezando con unos 35,7ºC de temperatura corporal central, frente a temperaturas más altas (37,4 y 38,2). Así que a partir de 40ºC podríamos considerar hipertermia y en ese momento el SNC actúa “protegiéndonos” reclutando menos fibras y haciendo que nos detengamos; y parece ser que cualquier estrategia que disminuya la temperatura corporal central (ejercicios de alta intensidad y larga duración) beneficiará el rendimiento. 

Fatiga por deshidratación

Este tipo de fatiga es más común en ambientes calurosos y tiene relación con el tipo de fatiga por hipertermia. De hecho, nuestro cuerpo se “defiende” termorregulándose para disipar el calor fundamentalmente con la sudoración, y ello implica una reducción de agua corporal que reduce el flujo sanguíneo a los músculos activos y el gasto cardíaco. Podríamos cuantificar un aumento de 8 pulsaciones/minuto por cada litro de sudor perdido. Lógicamente, todo ello más que probablemente reduciría el rendimiento.

Fatiga por hipoglucemia

Los hidratos de carbono (HdC) son la principal fuente de energía en pruebas de resistencia. A medida que esta se reduce, las grasas van tomando protagonismo, pero no obstante, nos interesa mantener los depósitos de glucógeno llenos porque esta fuente de energía produce más y más rápida energía. Así, la depleción de HdC juega un papel importante a nivel de fatiga periférica (recordemos a nivel del músculo) y a nivel periférico (en este caso por su falta en la sangre). Respecto a esta última, condiciones de hipoglucemia en sangre se han demostrado que reducen la capacidad de generar fuerza de manera voluntaria respecto a condiciones normales de glucemia en sangre. Por tanto, una reposición de HdC para mantener los niveles de glucosa es esencial para evitar este mecanismo de fatiga.

Fatiga la fatiga por acumulación de metabolitos

El equilibrio celular durante la realización de ejercicio depende de la producción y demanda de ATP. Cuando hay un desequilibro, esto es, cuando hay mayor demanda que producción por vías eminentemente aeróbicas, se acumulan metabolitos que reducen la capacidad de la fibra muscular de contraerse. Los deportes de resistencia suelen presentar este tipo de fatiga cuando son competiciones que se compiten por encima del umbral de lactato. Se puede dar de manera más notoria en un cambio de ritmo final, una subida prolongada en cuesta…, siendo el mejor método de prevención el entrenamiento.

Fatiga por depleción de sustratos energéticos

Podríamos comparar nuestros depósitos de glucógeno con el depósito de un coche. Lógicamente, si no tenemos el depósito lleno, no llegaremos muy lejos sin repostar. Esto se relaciona con el agotamiento de los hidratos de carbono, lo que limita la posibilidad de mantener una moderada o alta intensidad, algo que es también entrenable. Los depósitos de sustratos energéticos se almacenan mayoritariamente en la fibra muscular así como el hígado y su depleción constituyen una de las principales causa de fatiga metabólica. En pruebas de duración mayor a 45 – 60 min, la ingesta de HdC se considera una estrategia esencial.

Fatiga por daño muscular

La fatiga por daño muscular está siendo actualmente bastante investigada, especialmente, aunque no exclusivamente, en las pruebas de carreras a pie de larga duración donde hay un elevado componente contráctil excéntrico. Según aumenta la distancia de carrera, el componente muscular es, junto al energético, uno de los principales limitantes del rendimiento. En la carrera a pie, esa acción de “frenado” que se produce en la carrera a pie en los músculos extensores de la rodilla cuando se corre (más si cabe cuando se desciende), fundamentalmente en el vasto externo, produce una gran tensión en su estructura interna causando pequeñas microrroturas musculares, lo que conlleva a una desestructuración funcional, menos fuerza aplicada, se instaura un proceso inflamatorio (dolor) y, finalmente, la fatiga muscular con descenso notable del rendimiento.

Un punto de vista global: la teoría del gobernador central

Es un modelo teórico encabezado por el fisiólogo Timothy Noakes. Digamos que esta teoría intenta explicar que todos los mecanismos de fatiga son un todo, y que vienen regulados de manera central por nuestras decisiones mentales, conscientes o no conscientes, con el objetivo de mantener la homeostasis (equilibrio de todos los sistemas). O sea, está todo regulado por el SNC. Así, si algo “falla”, nuestra mente envía “señales” que intentarán impedir que nuestro cuerpo sufra daños. De hecho, se indica que el gobernador central “evalúa” el medio interno y "permite" que el atleta pueda llevar un ritmo/intensidad durante el esfuerzo que evite cualquier daño al funcionamiento del cuerpo. Según Noakes influirían desde las motivaciones, supersticiones, emociones, nutrientes de efecto ergogénico, experiencias previas…Así, esta teoría añadiría por un lado el tema emocional, motivación, decisiones, relación con el entrenador, rivales que va a haber en la carrera…, y por otro, tampoco negaría los tipos de fatiga vistos hasta ahora sino que los trataría más como un todo global. De todas formas, no existe un consenso sobre esta teoría ya que, por ejemplo, no explica cómo este "gobernador central" permite desmayarnos en pleno esfuerzo no actuando así como "protector".

La fatiga es muy compleja y difícil medir. Por ello, esta teoría permite explicar algunos aspectos que no se podían explicar hasta ahora y añade importancia a la parte psicológica y mental.

 

Referencias bibliográficas

Billat, V. (2001). Interval Training for Perfonrmance : A Scientific and Empirical Practice – Special Recommendations fo Middle and Long-Distance Running. Part I: Aerobic Interval Training. Sport Med. 31 (1) : 13-31,

International Endurance Work Group (2015). Curso Fisiología en los Deportes de Endurance.

López Chicharro, J., Vicente Campos, D., Cancino López J. (2013). Fisiología del Entrenamiento Aeróbico: Una visión integrada. Ed. Médica Panamericana.

López Chicharro, J. y Fernández Vaquero (2006). Fisiología del Ejercicio. Ed. Médica Panamericana.

Etiquetas: fisiología, resistencia, fatiga

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