CUANTIFICACIÓN DE LA CARGA DE ENTRENAMIENTO Y COMPETICIÓN EN DEPORTES DE RESISTENCIA: MÉTODOS Y APLICACIONES

La importancia de cuantificar la carga de entrenamiento es indudable cuando queremos mejorar el rendimiento. Además, como ya publicamos en un blog anterior, debemos de ser capaces en el día a día de contar con recursos para adaptar la carga y gestionar la fatiga. Íñigo Mújika, entrenador e investigador referente en el deporte de resistencia, ha presentado una reciente publicación en la que analiza los métodos y aplicaciones para cuantificar la carga de entrenamiento en deportes de resistencia.

La cuantificación de la carga de entrenamiento es necesaria para determinar el estrés que causamos en el deportista y la relación con la recuperación y el propio rendimiento. Si no cuantificamos, no podemos establecer dichas relaciones. Es por ello que debemos prestar atención a la carga externa pero también a la interna, puesto que la primera no mide directamente el estrés que finalmente causamos en el deportista. Hay que tener en cuenta que la carga externa es objetiva, pero puede causar un estrés diferente en deportistas de un mismo nivel, edad, etc. ya sea por diferencias genéticas, del estado de forma o de la propia experiencia deportiva. Dicha carga externa viene dada en digamos en tres escalones: 1) la planificación de la temporada; 2) en la prescripción diaria; y 3) en la que finalmente se lleva a cabo (que es lo que verdaderamente hay que cuantificar).

Hay varios métodos de cuantificación, todos ellos con sus limitaciones por el propio método en sí o bien por su dificultad de llevar a cabo. Por ello, debemos gestionar la fatiga para disminuir el riesgo de lesión y encontrar en buen equilibrio entre estrés y recuperación. Así, podemos cuantificar la carga externa y la carga interna, y ello lo podemos hacer a través de diarios de entrenamiento, la propia observación directa, sensaciones y cuestionarios retrospectivos o a partir de la monitorización fisiológica como la frecuencia cardíaca, el oxígeno y el lactato, así como también con la velocidad y potencia.

Para comprender el efecto de la carga externa en el deportista, destacamos parámetros como la potencia y la velocidad; el análisis del movimiento o técnica específica; medir las funciones neuromusculares con CMJ, squat jump o sprints; RPE utilizada para establecer la fatiga o la dureza de la sesión; ratios de FC con RPE y relación con marcadores externos; TRIMP; ratios de RPE con lactato; recuperación de la FC; variabilidad de la FC; FC a un ritmo dado; evaluaciones hormonales y sanguíneas; y calidad y cantidad de sueño. Destacamos, a nivel subjetivo, la RPE de cada sesión y cómo recupera después el atleta, además de indicar el estado de ánimo, humor, dolor muscular, etc., acompañándolo de la monitorización fisiológica (porque puede no ir siempre de la mano e indicar estados de recuperación distintos).

Resumiendo en dos puntos clave:

1. Tanto la carga externa como interna contribuyen a la cuantificación de la carga de entrenamiento, y la combinación de ambas será la clave para una correcta monitorización, así que será transcendental encontrar el equilibrio entre carga y recuperación de manera individualizada y establecer relaciones entre la dosis óptima y el rendimiento en competición. Será importante de la implicación del atleta en la recogida de datos.

2. Debemos tener claro, por otro lado, que todos los modelos de cuantificación de entrenamiento tienen limitaciones. Por ello debemos dedicar esfuerzo a monitorizar las adaptaciones y el efecto de la carga en el deportista, teniendo en cuenta que que esta monitorización debe ser práctica y que podemos adoptar decisiones en el momento y dar feedback al deportista.

 

Referencia bibliográficas

Mujika I., 2016. Quantification of Training and Competition Loads in Endurance Sports: Methods and Applications. International Journal of Sports Physiology and Performance.

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