RENDIMIENTO Y RECUPERACIÓN AGUDA EN CORREDORES DE RESISTENCIA

El entrenamiento de resistencia se ha relacionado con una mejora para mantener una intensidad de esfuerzo determinado y con la capacidad de recuperar mejor después de un esfuerzo.

Para monitorizar el rendimiento en deportes de resistencia desde hace años se han utilizado parámetros como la VAM (velocidad aeróbica máxima) o el tiempo límite (Tlím) a la VAM. La VAM es un parámetro altamente relacionado con el rendimiento, puesto que viene influenciado por el VO2máx y por la economía de carrera. El Tlím, por su parte, se ha relacionado con la capacidad anaeróbica y con el umbral anaeróbico.

Boullosa, D. A. y Tuimil, J. L. (2010) presentaron un estudio en el que se intentó relacionar el rendimiento en el test de la Universidad de Montreal (UMTT) y en el test del tiempo límite (Tlím), que determinan la VAM y el tiempo que se puede mantener ésta, respectivamente, con la capacidad de recuperación en 16 corredores (6 de fondo y 10 de mediofondo) de alto nivel regional hasta élite a través del análisis del lactato de la frecuencia cardíaca de recuperación.

En dos días diferentes y después de un calentamiento de 10 minutos al 60% de la FCmax se instaba a la realización de las pruebas. El UMTT se realizó con un ciclista como “liebre” aumentando la velocidad en 1km/h cada 2 minutos, modificando la interpretación original del UMTT en la que se asignaba la VAM a la velocidad del último estadio completado, siendo posible añadir 0,5km/h si el corredor había completado al menos 1 minuto del estadio.

Al finalizar cada test se recogía los valores de lactato al minuto 1 y 10 y la RFC1, que era la diferencia entre la FCmáx y el descenso bruto de pulsaciones en el primer minuto de recuperación (andando a una velocidad autoelegida, por ser el protocolo que más se usa entrenando). Se eligió andando en vez de parado puesto que se ha visto que la capacidad de recuperación se acentúa más en deportistas entrenados frente a no entrenados en recuperaciones activas.

Como conclusiones prácticas, se extrajeron:

1) Hay gran variedad en el aclarado, mantenimiento o incremento en la respuesta del lactato, por lo que se precisan tiempos de recuperación individualizados (nos podríamos ayudar con la RPE).

2) Hay correlación moderada entre la VAM y la RFC1. Ello refuerza la doble visión de la resistencia: como capacidad de mantener un esfuerzo dado y como capacidad de recuperar ante un esfuerzo. Vemos como aquellos corredores con mayor VAM son los que recuperar mejor y viceversa.

3) La FCmáx se puede averiguar mejor en un protocolo triangular (como el UMTT), en el campo o en la propia competición mejor que en un protocolo rectangular (com el test del Tlím), en laboratorio o a través de fórmulas.

4) Se recalca la importancia de un buen calentamiento largo para favorecer la cinética del consumo de oxígeno y con ello mayor activación del metabolismo aeróbico cuando ese es el objetivo.

Como aplicación práctica fundamental, vemos como controlar la RFC1 es válido, práctico y sencillo para monitorizar el estado de entrenamiento de los corredores después de esfuerzos aeróbicos incrementales máximos.

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Etiquetas: resistencia, running, fatiga, trail, recuperación, carga

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