LA DURABILIDAD EN TRAIL RUNNING: DE CONSTRUIR AL DEPORTISTA A OPTIMIZAR SU RENDIMIENTO BAJO FATIGA
Por qué la durabilidad no necesita entrenarse específicamente desde el principio, cómo se desarrolla durante la vida deportiva y qué factores adquieren protagonismo desde la iniciación hasta el alto rendimiento.
El juego de la pelota humana enfrenta a dos equipos en un terreno dividido en dos campos. El objetivo es marcar entrando físicamente en la portería del equipo contrario sin ser pillado; es decir, el propio jugador hace de “pelota”. La particularidad del juego es que el rol cambia según el campo en el que te encuentres. En campo propio puedes defender y pillar a los jugadores rivales que entren en él, convirtiéndolos en prisioneros. En cambio, cuando cruzas al campo contrario, pasas a atacar: debes intentar llegar hasta la portería rival sin que te capturen. De este modo, cada equipo -y cada jugador- deben decidir constantemente cuándo atacar, cuándo defender y cuánto riesgo asumir, mientras el equilibrio entre ambos equipos va cambiando a medida que se producen capturas.
Esta última cuestión es especialmente importante. No basta con tener jugadores rápidos o difíciles de pillar. El funcionamiento del equipo depende también de cómo se organizan, de cuándo deciden atacar, de quién asume riesgos y de cómo responden cuando alguno de sus compañeros es capturado. Y es precisamente aquí donde este sencillo juego puede convertirse en una buena metáfora para entender dos conceptos mucho más complejos: la fatiga y la durabilidad.
Durante años me pareció una auténtica chorrada. Pensaba que hacer la cama no tenía ningún sentido: “necesita airearse”, “total, por la noche la voy a deshacer”…. Incluso esos pocos minutos (incluso segundos) me parecían una pérdida de tiempo, pero con el tiempo descubrí que ese gesto tan simple no era tan irrelevante como yo creía.
Y es que detrás de ese acto tan pequeño se esconde mucho más que una cuestión de orden doméstico: es disciplina, claridad mental y una cascada de hormonas que influyen en cómo empezamos el día (o lo continuamos). Y no es hacer la cama en sí, si no de que el ‘orden y la organización’ favorezcan una mayor claridad mental. Porque si lo piensas, hacer la cama puede ser mucho más que un hábito doméstico: es un ancla de bienestar, productividad y claridad mental. Y si lo trasladamos al deporte, esa acción sencilla se convierte en una metáfora perfecta de lo que significa entrenar, competir y crecer como atleta.
En el deporte gran parte del rendimiento se sostiene sobre algo poco visible: la fuerza de voluntad. Esa capacidad de levantarse a entrenar cuando apetece quedarse en la cama, de seguir el plan cuando el cuerpo pide un atajo, o de mantener la calma en los momentos de máxima presión. Ahora bien, ¿esa fuerza de voluntad es infinita o también se gasta?
El pacing –o estrategia de distribución del esfuerzo– en el trail running supone una toma de decisiones compleja y dinámica en la que convergen la fisiología propia, las condiciones del recorrido, el comportamiento de los demás corredores y los objetivos personales. En el trail el terreno, la altitud, la duración, las condiciones tácticas... hacen que el pacing se convierta en un aspecto importante cuando se busca rendimiento.
A continuación, exploramos los factores que condicionan la elección del pacing en trail running, y cómo se interrelacionan: