En el deporte gran parte del rendimiento se sostiene sobre algo poco visible: la fuerza de voluntad. Esa capacidad de levantarse a entrenar cuando apetece quedarse en la cama, de seguir el plan cuando el cuerpo pide un atajo, o de mantener la calma en los momentos de máxima presión. Ahora bien, ¿esa fuerza de voluntad es infinita o también se gasta?
El pacing –o estrategia de distribución del esfuerzo– en el trail running supone una toma de decisiones compleja y dinámica en la que convergen la fisiología propia, las condiciones del recorrido, el comportamiento de los demás corredores y los objetivos personales. En el trail el terreno, la altitud, la duración, las condiciones tácticas... hacen que el pacing se convierta en un aspecto importante cuando se busca rendimiento.
A continuación, exploramos los factores que condicionan la elección del pacing en trail running, y cómo se interrelacionan:
El trail running es una disciplina exigente que requiere una planificación inteligente del entrenamiento. No todo lo que parece “duro” o “específico” aporta beneficios proporcionales, y en muchos casos, puede aumentar innecesariamente el riesgo de lesión o fatiga crónica. En esta entrada, analizamos cómo clasificar los distintos contenidos de entrenamiento en función de su beneficio potencial y su riesgo asociado, tomando como base un esquema visual que resume esta relación.
Determinadas variables biomecánicas nos sirven para monitorizar y testear posibles adaptaciones al entrenamiento a medio y largo plazo. Básicamente, cuando una estructura de hace más fuerte y/o más funcional, podrá ser ‘mostrado’ a través de algunos cambios.
De lo general a lo específico’ y ‘de las debilidades a las fortalezas’. Es decir, a medida que se acercan las competiciones principales, 1) lo específico (lo que más de parece a la competición) gana relevancia frente a lo general (lo que menos se parece) y 2) las fortalezas se trabajan más y se tratan de explotar frente a las debilidades, que suelen trabajarse más lejos de competición Esto son consignas que, especialmente desde la lógica y el empirismo, están arraigadas y se han aplicado en el proceso y la planificación de entrenamiento. De esa manera, se tienen en cuenta tanto los requerimientos, demandas y exigencias de competición como, en parte, la individualidad del corredor o la corredora. Y es que, al final, durante la temporada (y vida deportiva) se ponen en una balanza diferentes aspectos que ganan o pierden peso en función de lo que se quiera priorizar. En esta nota, vamos a poner en tela de juicio y analizar algunos de ellos.